Verde Averno
A las mujeres, niños y hombres.
Mártires. San Pedro Sula 1944.
Uno ha sido el honor del ejército hondureño:
masacrar a su propio pueblo,
una la lealtad: el asalto a mano armada,
uno el sacrificio: matar a la Patria.
Allí está el sumario de los golpes
y las muertes sumariales perversas,
los hacendados del estado de sitio,
los banqueros de rédito del crimen,
los heredero de cuantía del genocidio
y una Deuda Externa, de cárcel endémica
en toque de queda permanente,
que marca el atraso y la miseria
como un puente,
en caída al abismo
de la desvergüenza.
Tan sólo una guerra para defender
el territorio
y fue de pavor su huida;
borrón y cuenta nueva,
como en cada golpe dado;
eso es mantener un ejército
a costa de la pobreza de la gente.
La plataforma es control foráneo,
invento y ocasión
de mejorar la base militar gringa,
innovar la entrega
plantando suprema la bota,
con bendición, prostíbulos, jaranas,
leyes y resguardos de teoremas
de catástrofes y anatemas.

