8 de diciembre de 2011 

Fuente: Frente Nacional de Resistencia Popular

Señores

Alta Jerarquía

Iglesia Católica en Honduras

Tegucigalpa M.D.C – El día de hoy, durante el oficio religioso por el descanso del ingeniero Alfredo Landaverde, nuestro coordinador general, José Manuel Zelaya Rosales, quien había tenido un estrecho lazo de trabajo y de amistad con el difunto citado, solicito hacer público su pesar por esta fatalidad, siendo en primera instancia autorizado por sacerdotes presentes, un representante del partido Demócrata Cristiano, diputado Augusto Cruz Ascencio y la propia viuda del ingeniero Landaverde.

Inexplicablemente, cuando  el Coordinador  Zelaya Rosales se aprestaba a dirigir sus palabras, se cortó el sistema de sonido y se boicoteó su participación por orden expresa del sacerdote a cargo del oficio religioso, en un acto flagrante de violación al derecho de libre expresión, y que contraviene el espíritu de la homilía misma de la ceremonia, en la que dicho sacerdote hacia un llamado a “no quedarnos callados”.

Encontramos esta conducta absolutamente inaceptable, y esperamos que en el más breve plazo posible, tengan ustedes a bien aclarar públicamente si este penoso  acontecimiento obedece únicamente a una actitud personal del religioso en cuestión, o se trata de una política de la Iglesia católica hacia nuestro coordinador y nuestra organización, en un momento tan difícil para la nacionalidad hondureña y   a escasas horas de que nuestra institución política, en un acto de responsabilidad histórica,  planteara la necesidad de dialogar de  unir  los esfuerzos de toda la sociedad en aras de evitar   la violencia que angustia y abate a todos los ciudadanos y ciudadanas de este país.

Hace poco más de dos años, cuando sacaron a balazos al  Presidente Zelaya Rosales  y le desterraran de su patria,   la Iglesia Católica de Honduras  llego a pedir públicamente  se quedara fuera de Honduras para evitar un baño de sangre; ese baño de sangre se dio, no por nuestra voluntad o acción; una hora trágica que recordamos con dolor; una posición de  la iglesia que nos marcó.   Hoy toda la sociedad paga con creces aquella  terrible acción violenta que derrocó por la fuerza de las armas nuestra democracia. En esta ocasión pedimos  a la iglesia  en nombre  de la  vida, de la paz, del futuro de concordia que aspiramos , que aclare su posición ante la comunidad nacional,  frente a este nuevo incidente y  así avanzar por el necesario  camino de  la reconciliación y la justicia que todos aspiramos . 

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