Sep 15, 2014

La Teluridad en la Revolución

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Publicación Barómetro 11-09-14

Por Miguel Ángel del Pozo

Raramente nos adentramos al mundo de la teluridad en los procesos sociales de una nación y cómo esa teluridad influye e impacta en esos procesos sociales que, en ocasiones, se transforman en lo que hemos denominado, conceptualmente, como “revolución”. ¿Por qué las sociedades se rebelan además de lo natural evolutivo en perfectibilidad histórica? ¿Cuáles serían las variables que, inevitablemente, llevan a las sociedades a agruparse en sub-conjuntos sociales cuales les permiten expresar en contraposición a otros sub-conjuntos sociales que se les oponen en un momento histórico concreto? ¿Por qué las sociedades se adscriben al ideario propuesto por un líder social en un momento histórico preciso de inevitabilidad en desarrollo histórico? Así podría continuar proponiendo una detrás de la otra nuestras inquietudes académicas sobre esa realidad social de comunión entre un líder y la masa.

Permítasenos caminar por algunas realidades sociales que se han expresado y aún se exponen en diferentes sociedades de diferentes naciones quizás no todas ellas las podríamos calificar como expresiones telúricas para una sociedad dada. Por ejemplo, ¿Cómo podríamos denominar esas actitudes del pueblo japonés en momentos históricos precisos? Es decir, ¿es el shintoismo una realidad arraigada en el inconsciente colectivo japonés? ¿Existe alguna relación entre el shintoismo y la deidad femenina que sustenta el inconsciente colectivo del pueblo japonés? ¿Fue la “Restauración Meiji” una conjunción de la teluridad japonesa ante el avance del imperialismo europeo y estadounidense en la región de Asia-Pacífico durante la segunda mitad del siglo XIX? ¿Influyen las realidades vividas por el pueblo japonés durante dicha restauración con las realidades que se le fueron impuestas al poder y a la sociedad japonesa cuando aquella inevitable firma por la derrota militar japonesa en la 2da. Guerra Mundial en el Pacífico?

¿Se conjuga la Constitución impuesta al poder y al pueblo japonés por los EEUU de América inmediatamente a posteriori de la firma de la rendición referida con ese inconsciente colectivo del poder y el pueblo japonés? ¿Está, actualmente, vigente esa contradicción en el campo de las ideas japonesas que se expresó con las imposiciones estadounidenses al guerrero y digno pueblo japonés desde 1945 hasta las presentes fechas cuando el Primer Ministro, Shinto Abe, se comienza a rebelar, personalmente, a aquellas realidades inevitables producto de la humillante derrota gracias al lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki? ¿Es China, realmente, la enemiga histórica de Japón y de su pueblo y/o producto de la contradicción impuesta a su teleridad sico-social-histórica por fuerzas extra-continentales judeo-cristianas impulsada en recientes fechas? ¿Qué significan las realidades de Okinawa ante esa teluridad histórica de la sociedad japonesa frente a la colonización militar estadounidense de esa importante y estratégica isla japonesa cuyo pueblo, tiempo en tiempo, levanta su voz de protesta no solo por esa presencia militar sino por ciertas consecuencias sociales sobre le femineidad japonesa?

Caminemos hacia otros lares geográficos globales que nos llevarán a inquirirnos: ¿Qué significa, objetivamente, el “american way of life” para la sociedad norteamericana? ¿Qué tanta influencia se desarrolló con los paradigmas masones impuestos por los “Padres Fundadores” y sí aquellas influencias impactaron, posteriormente, en las mentalidades de las sociedades estadounidenses y/o más tendrían las bases analíticas de Max Weber en lo conceptual-monetario-capitalista-norteamericano post-colonial? Es evidente que la sociedad norteamericana es una muy compleja sociedad moderna de “nuevo mundo”; es decir, en nuestro modesto criterio, la sociedad estadounidense es un amalgamiento de los marco ideológicos judeo-cristianos europeos importados con realidades impuestas por un “neo-capitalismo-post-colonial” pero ello no significa, para nos, que ello se sustente en una teluridad norteamericana ya que, como se podría demostrar, no se conjugaron, en el ideario colonial británico, con las realidades presentes en las sociedades de los denominados “american natives” (la misma denominación así lo demuestra) conjuntamente con los variados sub-conjuntos sociales que colonizaron las “13 provincias” durante las expansiones británicas a suelo del continente americano. Entonces, ¿Qué significa, realmente, el “american way of life” sí nos lo consideramos más como “producto capitalista” que lo real-significativo conceptual de una teluridad estadounidense y/o, sí ustedes así lo prefieren por aquello de Canadá, norteamericano? En ese marco, podríamos rescatar algunos “hechos históricos” que podrían apoyar y/o colaborar con nuestros pensares: “Guerra Civil inconclusa” norteamericana; “Conquista del Oeste”.

Entremos a tratar de comprender la “teluridad china” vista que hemos sugerido ideas sobre Japón y los EEUU de América. China exportaba algunos de sus productos a griegos, romanos vía las caravanas de pobladores de los desiertos arábigos, entre otros. Es decir, desde tiempos antiguos China ha tenido y mantenido contacto con el Mediterráneo sin que ello haya influido en su cultura. Se han podido demostrar la existencia de “sutras” referidos a Jesús de Nazareth en el oeste de China que tienen relación con una de las expresiones cristianas condenadas por algún Concilio, gracias a los nestorianos. Aquella realidad se realizaría durante la dinastía Tang considerada una de las dinastías con grande influencia recibida de las denominadas como “otras culturas” que contribuirían con los pensares de la corte imperial pero que, posteriormente, lo “real-tradicional-chino”, es decir, su teluridad, contravendría a aquellas influencias, a aquella apertura al exterior y, en clásica actitud geopolítica, se cerrarían a cualquier influencia externa que tendría su máxima expresión de oposición a cualquier influencia exterior durante la dinastía Ming. Pero serían los manchús quienes se impondrían sobre aquella realidad nacionalista (sí se nos permite el concepto) china imponiendo la dinastía Manchú, aquella dinastía que se permitiría el “kow-tow” al imperialismo británico. Extrañamente, la dinastía Manchú en contrario a imponer su propia cultura se “sinoficó”, es decir, asumió como propia la “cultura china”, es decir, su teluridad quizás con algún que otro elemento cultural manchú incorporado, inevitablemente; es una realidad tangible.
 
Pero la teluridad china no dejaría de verse impactada por las influencias extranjeras impuestas sobre la ciertos sectores de la sociedad china tal como le sucedería al Japón cuando tuvo que adaptarse a la constitución occidental impuesta por el General estadounidense, MacCarthur, aquel militar que le expresaría al pueblo filipino aquella frase del “…we will come back…”.

Las denominadas como las “14 Potencias Extranjeras” impusieron su modelo ideológico-económico-capitalista-cristiano sobre las realidades decadentes del “Imperio Manchú” desde el “Tratado de Nanjing” hasta los comienzos de la 2da. Guerra Mundial en el Pacífico como también influirían los pensares de Bertrand Russel, Rabindranath Tagore, la “Revolución de Obreros y Campesino” rusos, es decir, la “Revolución Bolchevique”, nihilismo, anarquismo, leninismo, republicanismo, entre otros pensares occidentales y algo de marxismo. Aquellas influencias, favorables y contraproducentes, tendrían sus influencias durante el “Salto Adelante”, las “Cien flores”, la “Revolución Cultural”, para bien y para mal. Pero aquel amalgamiento de realidades sobre la sociedad china ha contribuido con realidades posteriores post-Mao Zedong; nos referimos, concretamente, con el denominado como el “socialismo con características chinas”. Es decir, una correlación de la modernidad con la teluridad china.

La introducción anterior nos lleva a tratar de proponer algunas ideas sobre una conversa con el colega y amigo, Eloy Reverón, referida a don Simón Bolívar y que nos aprovechamos para incluir a realidades que giraron alrededor de nuestro Comandante, Hugo Rafael Chávez Frías.

La conversa giró sobre sí “tirios y troyanos” lograrían comprender los significados del “ideario” propuesto por “El Libertador” durante todo el proceso independentista americano; sí pudieron alcanzar las profundidades de aquellas ideas bolivarianas cuando se conjugaron con la teluridad criolla con el mismo proceso independentista.

Bien las expuso don Germán Carrera Damas en su texto: “Casos de continuidad y ruptura: génesis teórica y práctica del proyecto americano de Simón Bolívar”. (“Las Independencias de Iberoamérica”. Fundación Empresas Polar, pp. 573-616). En ese marco referente, nos permitimos preguntarnos: ¿Qué significaron las “huestes llaneras” en el marco de las guerras de Independencia americana? ¿Comprendieron los asambleístas las realidades de aquellas sociedades no controladas por los borbones que vivían en las llanuras meridionales venezolanas? ¿Cómo comprenderíamos las realidades y actitudes de esos dos personajes: Boves y Páez en la “Guerra de Independencia” venezolana? Pero, en el marco de la Historia de Venezuela, nos preguntamos: ¿podríamos dejar en el tintero las realidades expresadas por la teluridad andina en los quehaceres del Poder de la República?

Es verdad que Hugo Rafael Chávez Frías despertó, de nuevo, la teluridad de la sociedad venezolana en aquel “4 de febrero” con aquella frase convertida en catalizador inconsciente de una realidad social venezolana de la 4ta. República, frase bien conocida como “…por ahora…”. Pero cuando nos adentramos en ese extraño mundo de la sicología colectiva, es decir, de las masas venezolanas y su íntima relación con Chávez Frías penetramos en esa realidad telúrica no comprendida por las derechas venezolanas quienes sustentan sus sicologías no solo en lo significativo de la alienación capitalista sino en sus propias realidades antropológicas euro-céntricas.
 

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