Jul 4, 2009
“Mel”: entre el perfume y el sudor
Los gritos y las posiciones radicales fueron separadas no sólo por las “ideologías” de cada grupo, sino por grandes murallas de soldados y el sonido permanente de los helicópteros que daban a unos seguridad y poder; mientras en los otros sembraba zozobra.Tegucigalpa, Honduras.-. Frente a Casa Presidencial el ambiente era más tranquilo, tensado nada más por la presencia de los efectivos militares que portaban armas, bombas y escudos, por si acaso la otra multitud se les iba encima.
Rostros blancos y protegidos con bloqueadores solares, pancartas alzadas con manos suaves y uñas acrílicas. Empresarios que por primera vez salieron a las calles, todos trataban de gritar y unirse a los cantos que llamaban a la paz, a un “fuera Mel”, al rechazo a la prensa internacional, en especial a CNN y a un apoyo rotundo a Roberto Micheletti, presidente nombrado por el Congreso Nacional.
También el nombre de Hugo Chávez y Fidel Castro era repudiado. Pancartas y frases alrededor del comunismo, el esquema que, aseveran, Zelaya Rosales quería implantar en la sociedad hondureña.
Alrededor de la protesta se apostaban autobuses, que esperaban a los manifestantes que llegaron a la presidencial para dar apoyo a Micheletti en ocasión de la llegada a Honduras del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza.
Los discursos llevaban un solo mensaje, “fuera Mel, sí a la democracia en Honduras”, mientras algunos de los participantes ahuyentaban a los fotógrafos y camarógrafos de la prensa internacional, pues se les acusó de no dar la información objetiva al mundo.
El evento, donde participó el presidente Micheletti y algunos de los nuevos ministros fue calorizado por unas 10,000 personas que al final fueron invitados a un almuerzo, donado por la empresa privada.
¡En el otro lado!
Estaban los que vestían de amarillo y rojo, también portaban pancartas. Pero en este extremo, las manos que las alzaban eran descuidadas y sin “manicure”. Permanecía en el ambiente el aroma de los carros que venden hot-dog (perros calientes). Alguien llevaba bolsas de agua y repartía entre los manifestantes.
“Que tiene Mel que la burguesía no puede con él”, decían algunas de las consignas de los miles de manifestantes que llegaron a primeras horas de la mañana para caminar en forma pacífica hasta el bulevar Morazán de Tegucigalpa.
Cuando llegaban a los puntos, donde estaban los soldados, algunos de ellos empezaban a gritarles: “traidores golpistas”. Y lo repetían una y otra vez, mientras otros alzaban mantas, bailaban e invitaban a los transeúntes a unirse a su lucha.
Los helicópteros no dejaban de sobrevolar el área, que se encuentra en una de las avenidas comerciales de la pequeña Tegucigalpa. En el camino se pintaron paredes, mensajes contra golpistas, decían ellos y juraban apostar la vida a cambio del retorno del presidente depuesto.
El sudor empapaba la ropa, aunque el sol no calaba tan fuerte, el cansancio de caminar varios kilómetros, se empezaba a apreciar aún en los rostros cubiertos. En algún momento los gritos de ambos extremos, que estaban a escasos metros se confundían. Perfume y sudor, indignación, alegría, triunfo y aparente fracaso… Con un solo eco y un solo nombre que despertó la división en el pueblo hondureño, como pocas veces pudo apreciarse en la corta y frágil historia de la democracia hondureña.
Gritos en contra y a favor, consignas, llamados, música y tambores… miles de manifestantes con posiciones encontradas, separados por una calle, el sonido permanente de los helicópteros y las murallas de militares que rodeaban Casa Presidencial.
Honduras: dividida una vez más; en esta oportunidad, por un conflicto político del que nadie se atreve a vislumbrar salida alguna, ante la incertidumbre de que es presa.
Fuente: Revistazo




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