Oct 10, 2009

Nuevas Formas y Modelos de Gobernanza y de Justicia Social

Dice el dicho que no hay mal que por bien no venga. Eso es lo que ha sucedido y sucede actualmente con el valiente y estoico pueblo hondureño que ha sido sometido a los peores vejámenes y humillaciones por parte de esta dictadura militar y de la oligarquía extranjera (turco-árabe en su mayoría) que nos oprime. Sin embargo, el pueblo ha aprendido una amarga lección que le ha abierto los ojos ante los terribles mecanismos utilizados por una dictadura de clase que se extiende a lo largo de 500 anos de opresión e inhumana explotación.

Después de casi 200 años de falsa independencia su nivel de vida e índices de desarrollo son casi los mismos que los del periodo colonial. La democracia representativa ha sido un engaño y una herramienta de dominación en manos de los partidos tradicionales cuyas argollas están al servicio incondicional de la oligarquía, incluyendo a los llamados partidos emergentes (exceptuando a la UD) que han sido comprados y corrompidos por los grandes para inventar una falsa imagen de pluralismo político.

Al mismo tiempo, la oligarquía, con ayuda del imperialismo, pone en juego nuevos actores y mecanismos de mediación entre el estado y el pueblo, fundamentalmente ONGs (OPDs, etc.) que pretenden monopolizar la representatividad del pueblo, generan falsas expectativas de desarrollo, manipulan el pensamiento popular y concentran y se lucran de gran parte de los recursos, fundamentalmente financieros, que el país recibe del exterior; todos estos recursos se quedan en el camino, a tal grado que apenas 1 $, de cada siete que viene del extranjero, llega hasta el usuario final.

La mayoría de estas “organizaciones” se agrupa en la autoproclamada “Sociedad Civil” que dice representar a la sociedad hondureña. En relación con esto, vale la pena destacar que muchos oligarcas (sobre todo árabes) tienen sus propias fundaciones u ONGs, además de sus empresas y el mismo estado hondureño, para exprimir o desviar a sus bolsillos los dineros destinados al pueblo. En conclusión, el modelo excluyente partidista y sobre todo bipartidista de acceso y manejo del poder, así como la democracia representativa montados por la oligarquía como mecanismos de dominación de la clase dominante, se ha desgastado y es absolutamente obsoleto, dañino e históricamente desfasado. Llegó la hora, entonces, de sustituirlo por un modelo popular incluyente de verdadera democracia participativa.

La otra cara de la moneda radica en que la brutal represión militar ha obligado al pueblo hondureño a reagruparse, a conocerse mejor, a confraternizar e interactuar entre si. Han aparecido en escena múltiples movimientos sociales que trabajan activamente con la resistencia al actual golpe de estado, tales como las grandes centrales obreras y campesinas, los gremios magisteriales, los patronatos, las organizaciones de indígenas, los movimientos feministas, las minorías sexuales, los desocupados, los intelectuales, los transportistas etc.etc. Estas son organizaciones con fuertes tendencias a la autonomía y a la autodeterminación que conllevan implícita la idea de la autoorganización de los propios sujetos implicados en las luchas, en la cual subyace la idea y la disposición de organizaciones en forma de red que funcionan descentralizadamente en base a acuerdos logrados por consenso, a través de la priorizacion de formas de discusión y resolución asamblearia con énfasis en los mecanismos de democracia directa y la asignación de tareas rotativas con cargos revocables.

Estas características garantizan, por un lado, la democracia y la horizontalidad y por el otro la eficacia, la solidaridad, el colectivismo y el humanismo. También, la lucha actual tenaz y valiente de los movimientos sociales y de las bases de los partidos políticos tradicionales ha delineado un nuevo tipo de sociabilidad que conduce a la conformación de las identidades colectivas contra hegemónicas (antioligarquicas y antiimperialistas). A este proceso espontáneo de construcción de nuevas identidades colectivas hace su contribución fundamental la teología de la liberación y la religiosidad popular. Otros aspectos importantes del contexto del proceso revolucionario que vive actualmente el pueblo hondureño es la internacionalización, la transnacionalizacion y la interdependencia del mismo, pues el mundo entero a través de organismos regionales como la OEA, UNASUR, el Grupo de Rió, la ALBA, el SICA, la Unión Europea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Banco Centroamericano, el BID o de organismos mundiales como la ONU, el FMI, el BM, el Tribunal Penal Internacional, Amnistía Internacional, la Organización Mundial de los Derechos Humanos, han participado en el devenir de dicho proceso. Por otro lado, todos los gobiernos progresistas de América Latina (que son la mayoría) se sienten fuertemente amenazados por el golpe militar fascista perpetrado en Honduras, debido a que constituye un peligroso ejemplo para que otros ejércitos del continente atenten contra las democracias establecidas.

Por eso, el castigo que la comunidad internacional y el pueblo hondureño le apliquen a Micheletti y sus secuaces militares y civiles debe ser ejemplar para que nunca más se repita un golpe de estado en el continente americano.

Entonces, en virtud de lo anteriormente expuesto, está planteada frente a la Resistencia Nacional contra el Golpe de estado la tarea de derrotar dicho golpe y de rescatar la soberanía popular y todos los derechos políticos de participación en los diferentes aspectos de la vida nacional secuestrados por la oligarquía nacional y sus partidos tradicionales al pueblo hondureño. Para el cumplimiento de esta tarea es urgente la formación inmediata de una coalición política amplia que incluya a todas las fuerzas que conforman la resistencia con el fin de participar en todos los eventos políticos que se avecinan en nuestro país. El objetivo fundamental de esta coalición debe ser la convocatoria y la conformación de una Asamblea Nacional Constituyente que legisle para alcanzar y consolidar todas las conquistas populares que garanticen el desarrollo y la felicidad del pueblo hondureño. Es necesario, desde la Constituyente, elaborar un proyecto político propio que reconstruya el estado con sus poderes e instituciones.

Sobre este proyecto y las formas y métodos de estructurar la constituyente, así como de los mecanismos de su convocatoria es que deben ocuparse, a partir de este momento, las fuerzas de la resistencia. Simultáneamente con la lucha por la constituyente, la coalición política de la Resistencia deberá luchar por la construcción de poder popular en territorios o espacios alternativos a través de proyectos compartidos que permitan construir y compartir experiencias y conocimientos en un ambiente de solidaridad y equidad; que permitan, además, realizar transformaciones profundas dadas por tecnologías que posibilitan una mejor organización del trabajo y de los modelos de gestión empresarial, así como la expansión y relativa autonomización de los flujos financieros.

Por ultimo, para la realización de estas y otras tareas urgentes es vital y urgente pasar de la unidad espontánea y empírica de las fuerzas de la resistencia a su unidad más consciente y política. No hacerlo seria defraudar al pueblo hondureño.

TENDENCIA REVOLUCIONARIA (TR)

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