Nov 25, 2009

¡Votar es Pura Vida!

25/11/2009
Fuente: ElPais

Por Emilia González

Un infausto 28 de junio del Siglo XXI,  los militares aliados a grupos empresariales y mediáticos dieron un Golpe de Estado en la vecina Honduras. Se rompió el orden constitucional. Nadie lo esperaba.

Nadie lo niega en el mundo. Ni  siquiera quienes impunemente siguen usurpando  el poder.  Así lo demuestra la tinta gastada - para ganar tiempo y mejorar el “operativo”- en  los pactos políticos: el Acuerdo de San José (Clinton –Arias), el Pacto Guaymuras (Zelaya –Micheletti-Clinton) y las constantes visitas de dignatarios y acuerdos de la OEA y USA. La traición y la trampa se visten con documentos internacionales hoy en día. La hipocresía también.

Al romperse el orden constitucional y con ello  la vigencia del Estado de Derecho, la ciudadanía civil hondureña quedó a merced de los fusiles, los cascos, las detenciones, los atropellos, los escudos,  la arbitrariedad, la tortura y el miedo. Un silencio casi general   la acompaña desde  nuestro medio. Bochornoso para una República Democrática. ¿Será que el temor y el miedo se apoderan de todos?

Las cifras de muertos, heridos, detenidos, procesados, amenazados, también están allí. A disposición del  público. Por todos los medios: en Internet, en informes de las organizaciones de derechos humanos gubernamentales de la OEA y  ONGs de los Estados Unidos y  del mundo.

Lo mismo que el testimonio heroico no violento de la sociedad civil en fotos, videos, reportajes, caricaturas. Una sociedad civil catracha que no se ha rendido. Que se mantiene en las calles, los micrófonos, la radio. Que participa en marchas, piquetes, paros, organizaciones, comunicados. Para quien los principios acompañan la conducta. Que cree  de verdad en una mejor sociedad  y aspira a concretar efectivamente las promesas constitucionales democráticas. Pero no la dejan.

El próximo 29 de noviembre, cinco meses después de aquel aciago 28  se romperá de nuevo  la esperanza ciudadana. Se  tratará  de consolidar otro golpe. Más sutil que el primero. No por ello  menos peligroso,  cruel e inhumano. ¿Acaso el ensayo general de  la novedosa receta de los  Golpes del Siglo XXI? ¿Algo así como la “novelle cuisine " político-democrática de la región? Elecciones a gusto de un cliente. ¡¿De qué “elecciones” están hablando?!

En este nuevo golpe como en el circo,  participan y se integran  muchos más personajes. Al  séquito de militares y  golpistas-empresarios han unido candidatos a la presidencia que consideran muy normal lanzar campañas en medio del limbo democrático. Sin garantía alguna, en particular de igualdad o competitividad.

Un Tribunal Electoral que como en un sainete kafkiano dice garantizar la  “pureza electoral” en una democracia inexistente. ¡Hasta en el exterior! Son varios los viajes de ese Tribunal  a USA para coordinar las urnas del voto de sus compatriotas expulsados por la pobreza, de los que viven allí en la cuna de Jefferson. Sí, el mismo que dijo “«El árbol de la libertad debe regarse de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos. Ésta constituye su abono natural.»  Actualmente la única sangre que se derrama es la de los patriotas; los tiranos tienen cascos, chalecos antibalas, armas poderosas y algún avión disponible para salir huyendo. También, desde luego, algún “país amigo” que siempre los acoge.

Las  Cámaras empresariales por su parte claman por la tinta indeleble en los dedos de sus trabajadores.  Para evitar la abstención, para que “participen” y se “integren” a la “fiesta electoral”, garantizarán transporte desde los centros de trabajo. Empresas encuestadoras en medio del toque de queda o las barridas policiales en las parroquias, realizan sondeos y asignan  porcentajes de caballo ganador, a manera de carrera de  hipódromo electoral. ¿Le suena conocido todo esto?

Por su parte, las compañías y asesorías de imagen trabajan sin cesar en los signos externos, los lemas anodinos como los de “adelante”, “cambio ya” y similares así como las cancioncitas pegajosas al estilo “paz para mi gente”.

¡Y  como no!, faltaba más, observadores internacionales se aprestan a subirse al avión, pasar al sillón y luego al cóctel para testimoniar, urbi et orbe,   la amplia participación, y ambiente festivo. Oiremos las trilladas frases que tanto gustan: ¡Las urnas hablaron! ¡El soberano se manifestó!  ¡La jornada transcurrió con absoluto orden y tranquilidad! Todo ello aderezado con  bendición cardenalicia y despliegue plurilingüe para darle visión cosmopolita. Sólo faltan  unos tatuajes de esos que sacó aquí nuestro TSE: ¡votar  es pura vida!

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