Nov 22, 2009

Verde Averno

A las mujeres, niños y hombres.
Mártires. San Pedro Sula 1944.


Uno ha sido el honor del ejército hondureño:
masacrar a su propio pueblo,
una la lealtad: el asalto a mano armada,
uno el sacrificio: matar a la Patria.

Allí está el sumario de los golpes
y las muertes sumariales perversas,
los hacendados del estado de sitio,
los banqueros de rédito del crimen,
los heredero de cuantía del genocidio
y una Deuda Externa, de cárcel endémica
en toque de queda permanente,
que marca el atraso y la miseria
como un puente,
en caída al abismo
de la desvergüenza.

Tan sólo una guerra para defender
el territorio
y fue de pavor su huida;
borrón y cuenta nueva,
como en cada golpe dado;
eso es mantener un ejército
a costa de la pobreza de la gente.

La plataforma es control foráneo,
invento y ocasión
de mejorar la base militar gringa,
innovar la entrega
plantando suprema  la bota,
con bendición, prostíbulos, jaranas,
leyes y resguardos de teoremas
de catástrofes y anatemas.

La aguas se han puesto verdes de podridas
y las almas secas,
heridas, misérrimas, ilícitas,
ateridas de miedo,
requeridas a  verga,
desaparecidas con método,
de arrimar lo más posible,
sin dejar huella,
la víctima al abismo
y que la suerte decida
con disparo certero.

Abiertas a la sangre las calles,
el crimen vuelto régimen,
nominación del respeto: desparecer,
torturar, hambrear, ningunear al bueno,
y roturar de encono
emulando al criminal como cabecilla.

La recolección del fruto
se distingue en las bóvedas del lavado
y el aplastamiento
en la humillación a un pueblo:
mojado,
vejado,
escuálido,
prostituido.

Y por comienzo,
sigue siendo su mundo:
una represión directa
con una sucesión de abogados
y tecnócratas por albaceas,
que blanquean la ley
y lamen la sangre.

Cada masacre cometida
sigue esperando justicia.

Por Candelario Reyes García
147 días de Resistencia.
Ejercer el VOTO en elecciones espurias,
es perder la Soberanía Popular.

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