Apr 26, 2011

El interés de generar opinión y la libertad de expresarse

4/26/11
 
Ricardo Salgado
 
Durante dos años he realizado muchos trabajos, la mayoría de ellos sin pensar en estilo, calidad o posibilidades de hacer carrera en la escritura. Me ha llamado la atención la posibilidad de ordenar las ideas de forma coherente y fácil de interpretar para quienes tienen a bien leer mis escritos. Durante este proceso, los mensajes que pude construir generaron la curiosidad de algunas personas, y conocí mucha gente.
 
La mayor parte de mis trabajos fueron bien recibidos y no levantaron muchas incomodidades; irónicamente, yo soy uno de los que hace esta labor y que esta proscrito en la página oficial del Frente Nacional de Resistencia Popular.
 
A pesar de mi exclusión, nunca he creído que la misma se deba a una violación de mi derecho de expresión, ni a un acto de intolerancia; simplemente mi línea de pensamiento no está alineada con quienes manejan esta comunicación. Además, no solo lo acepte, sino que seguí en mi labor. En la mayoría de medios del frente u organizaciones afines prefieren abstenerse de publicar lo que escribo, eso no sucede con otros medios para los que sigo colaborando. Así que mi mayor divulgación la hago en las redes, y en Facebook.
 
Durante los últimos días hice planteamientos de una manera franca, abierta, sin el ánimo de herir  susceptibilidades, pero defendiendo con firmeza mis convicciones; sorpresivamente, fui acusado de muchas cosas extrañas, como intolerante, violador de la libertad de expresión, y otras cosas más que no vale la pena repetir.
 
Algunas, ofensivas de verdad, que yo no esgrimiría nunca contra nadie, si me fueron aplicadas, por ejemplo que yo soy sirviente del ex presidente Manuel Zelaya y de Juan Barahona, y que escribo  a instancias de lo que ellos desean. Esto me parece simpático, curioso porque tengo buena comunicación con muchas personas, pero nunca escribí un solo renglón sobre algo que yo no creyera.
 
También me mandaron varias veces a ver las bases, un concepto que yo sigo sin entender mucho; he trabajado con muchas comunidades pobres, con miles o decenas de miles de habitantes, pero no sé si estas forman parte de esa definición. Sin embargo, lo que pude ver con estas comunidades fueron cuadros de miseria indescriptibles, olvido, postergación, ignorancia y enfermedad.
 
Males de todos los días,  aliviados a veces con un naipe, a veces con una potra y a veces atendiendo gente que les lleva recetas y ayuda. Como “tintero de poca monta”, me queda una labor que cumplir: poder transmitir mis escritos a esas personas, y darles lo suficiente para que entren ser parte de los conceptos. Esa es una meta de vida, y he guardado la esperanza de que sea la misma aspiración de otros, de ese modo muchas voluntades juntas pueden producir las condiciones para que cumpla mi aspiración.
 
En este medio plantee mi apoyo a la mediación que se ha iniciado; también aclare que no lo hago por muerto de hambre, u oportunista o porque espero el premio celestial de la res publica. Nunca en mi vida fui empleado del gobierno, o recibí regalía o dadiva alguna del Estado, no sé qué es ejercer el poder o la administración del Estado, pero se me ocurre que mi responsabilidad en esa situación seria siempre tener en mente a todos y a todas los que forman parte del pueblo, organizado o no.
 
Decidí retirarme de la discusión porque era estéril, no había argumentos sólidos, y no había planteamientos de fondo. Lo que seguí viendo fueron conjeturas e insultos contras Mel Zelaya y Juan Barahona, y ataques furibundos contra el proceso de mediación. Ese proceso tiene muchas posibilidades de quedar en nada, fracasar en pocas horas.
 
Este resultado no se le puede achacar a nadie, simplemente, los Estados Unidos tiene muchas vías para hacer su política, y sus intereses mueven los hilos de lo que está sucediendo. El régimen impuesto de Lobo Sosa, seguirá con sus políticas, y muy probablemente, arreciara con intensidad mayor contra los movimientos que aspiran a cambios favorables a mis amigos. Este es el peligro real, una dictadura soberbia y fortalecida por nuestros propios disensos.
 
Asumiendo que en poco tiempo esto ya no será más tema de discusión, creo que hemos fallado drásticamente cuando confundimos la rendición de cuentas obligatoria, sin importarnos los problemas centrales. El frente no tiene ninguna regulación, ni forma de asignar funciones o fijar límites, se ha evitado tenerlas por dos años.
 
Ese es un problema de fondo, y muy serio. Ahora buscar una solución, participar en un proceso que busca solucionar los problemas no puede ser un hecho condenable en ninguna parte de la tierra.  Los hombres y mujeres que han asumido esta responsabilidad merecen respeto por haber entendido su responsabilidad histórica; ahora es llega el tiempo de que rindan cuentas, pero deben rendirse cuentas por muchísimas anomalías sin explicación.
 
Sin embargo, el mayor problema seguirá siendo la organización. Si buscar soluciones está prohibido en el Frente, debe estar claramente estipulado. Alguien dijo que la asamblea del 26 y el 27 habían hecho análisis profundos de las condiciones actuales, yo tengo que discrepar de eso, se gritó, mucho por cierto, se hicieron tumultos y hasta trompadas, pero análisis no hubo.
 
Respeto a los compañeros que por sus convicciones quieren pedir cuentas cuando es tiempo de reflexionar sobre la situación general de todos y todas, la historia terminara dándoles la razón o no, solo espero  que seamos ahora más vehementes en la organización del frente, y cumplamos con la misión de aprovechar estos medios para comunicar libertad, consciencia, valor.
 
Yo seguiré haciendo lo que hice hasta ahora, y buscando la manera de llegar un día a transmitir algo positivo a la mayoría de hondureños. Voy a apegarme a la verdad, más allá de mis conveniencias, y seguiré respetando profundamente a aquellos que con el ejemplo demuestran su amor por este país.
 
 

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